El cine polaco está viviendo una época magnífica: nuevos directores y directoras con talento hacen películas que se convierten en temas de nuestras conversaciones, incitan a debates o, simplemente, seducen al público. Esta buena racha se ve reforzada por el cambio generacional en la cultura polaca que podemos apreciar en el programa de la presente edición del ciclo Cine Polaco Contemporáneo. El maestro Jerzy Skolimowski, ese incansable experimentador demuestra en su película 11 minutos que sigue siendo un cineasta lleno de creatividad y energía juvenil. Piotr Dumała, probablemente el más destacado autor polaco de cine de animación, con Ederly continúa su aventura como director de cine de actor, como siempre recreando en la pantalla su propio universo entre real y onírico. Aunque la fuerza del cine polaco de hoy la corrroboran ante todo las obras de los directores de generaciones más jóvenes, que empiezan a forjar su posición en el cine internacional, como Demon, un gótico thriller filosófico construido sobre el motivo de dybbuk judío, la última película del malogrado Marcin Wrona admirada por los críticos a ambos lados del Atlántico, Camper y Esas hijas mías que conmueven con historias íntimas sobre los retos de la vida adulta y las relaciones familiares, o el documental K2. Tocando el cielo, de Eliza Kubarska, que trata el tema de la fascinación por el alpinismo tan propia de nuestra cultura. A través de estos títulos Cine Polaco Contemporáneo llega a reflejar un amplio panorama de anhelos, ambiciones y sueños de la sociedad polaca, y también de nuestro cine.

Sebastian Smoliński, crítico de cine